Ruta Bilbao

El papi de Puppy visita el museo Guggenheim Bilbao.

Recientemente, el escultor Jeff Koons visitó Bilbao y su obra Puppy, gigante mascota de metal y flores, que custodia las empinadas escaleras de acceso al Museo Guggenheim Bilbao.

Se sorprendió de lo que la escultura floral que evoluciona cada día por la floración de todas las coloridas especies vegetales que lo cubren, había calado entre población y visitantes.

Museo Guggenheim Bilbao PuppyDesconocemos por qué se extraña, si a nosotros, cada vez que visitamos Bilbao no se nos ocurre mejor pasatiempo que dedicar unas horas a recorrer los alrededores del museo. No ya únicamente avanzando por Iparraguirre para ir divisando lentamente a la ya nombrada gigante escultura canina. Si hay algo que fascina más que las obras que acumula en su interior, es el museo en si. Visto por fuera. Desde cualquier ángulo y a diferentes horas.

Ver atardecer desde el puente de Deusto y cómo las placas de titanio deformadas, cuasi desgarradas, por Frank Gehry cambian del frío color plateado propio de su material a un rojo incandescente. Acercarse lentamente por el paseo junto la ría y descubrir sus no-esquinas. Un edificio descomunal sin una soMuseo Guggenheim Bilbao 1la arista. El sol se resbala por las paredes como si estas fueran un enorme tobogán y lanzan sus reflejos al Nervión.

Llegando, se impone una parada bajo la enorme Mamá araña. Dos animales bien diferentes flanquean las caras norte y sur del edificio.
Visto a tan escasos metros, el museo impresiona aún más.

Antes de que baje completamente el sol, dirigimos nuestros pasos en paralelo a la línea del tranvía hacia el puente del ayuntamiento. Simplemente para observarlo desde el ángulo contrario y distinguir nuevos matices mientras la noche se apodera de la ciudad.Museo Guggenheim Bilbao 3

Ya de noche se impone comer algo acompañado de un buen vino. Siguiendo el recodo de la ría, se alcanza la calle Erripa que hace esquina con Villarías. Aprovechamos la proximidad de los bares Ereaga y Kaixo para acercarnos a dos establecimientos adheridos a la Ruta Bordón que aún no habíamos visitado. Un magnífico cierre de jornada degustando algún pintxo y con una copa de Rioja Bordón en la mano.

Nos quedamos tranquilos porque en la próxima visita nos quedarán 12 locales más por visitar después de admirar, solo por fuera, esta maravillosa obra de arte que es el museo Guggenheim Bilbao. En la próxima visita, nos dejaremos caer por Ledesma Musikariaren; con cinco locales participantes.

Porque con Rioja Bordón la vida sabe mejor

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